Lo que me ha traído hasta aquí


Cuando era pequeña quería ser periodista, siguiendo a uno de mis ídolos infantiles, mi prima Noelia.

Todo parecía muy claro pero cuanto más se acercaba el momento de tomar la primera decisión que definiría mi futuro, más fluctuaba mi vocación. Me interesé por la antropología, la lingüística e incluso la arqueología. Me fascinaban las diferencias culturales y me fascinaban los idiomas. Eso me llevó a hacer el bachillerato humanístico, hace siete años. Durante ese periodo, me empezaron a apasionar las traducciones y era bastante friki de la mitología, hasta el punto de hacer mi trabajo de investigación sobre cosmogonía comparada (pero eso lo negaré en público). El plan era hacer dos años de alguna filología (la clásica tenía todos los números) y luego hacer un segundo ciclo de periodismo.

Todo parecía muy claro también pero cuanto más se acercaba el momento de tomar la segunda decisión que definiría mi futuro, más se ampliaba mi vocación. Quería idiomas, pero no quería quedarme sólo con uno; quería culturas, pero no quería estudiar profundamente un solo sector; quería periodismo, pero sentía que faltaba algo. Así que me subí a un avión y me planté en Estrasburgo, la capital europea.

Ya libre de los hilos que sujetan a uno en la escuela, cada paso era una decisión que podía definir mi futuro. Tras ponerme al día con el francés durante un año, empecé la diplomatura de Lenguas Extranjeras Aplicadas, que engloba el aprendizaje de tres idiomas con estudios de civilización, política, medios de comunicación y el mundo empresarial en general. Mientras estudiaba, coqueteé con el periodismo: primero, para el periódico universitario de Estrasburgo y luego, para un periódico online de la ciudad de Karlsruhe, en Alemania y me gustó bastante. La idea al acabar la diplomatura era, ingresar en una escuela de periodismo en Estrasburgo.

Todo parecía muy claro nuevamente, pero cuanto más se acercaba el momento de tomar la enésima decisión que definiría mi futuro, más variaba mi vocación. La diplomatura me había abierto el interés por las instituciones europeas, el mundo empresarial y el marketing. En verano del 2009, me volví a subir a un avión con dirección a Barcelona,  pues tenía que cursar las prácticas obligatorias, que las haría en comunicación empresarial. Aunque ya había descubierto la comunicación durante mi tiempo en Estrasburgo, la viví de cerca y me encantó. Así que, por cosas de la vida, me quedé en la ciudad condal.


Me inscribí en un master de comunicación empresarial y he estado trabajando en ello como becaria en el Ayuntamiento de Barcelona. Hoy, a finales de octubre de 2010, ya libre de los hilos que sujetan a uno siendo estudiante, me adentro en el mundo laboral real, y lo hago empezando a especializarme en Marketing online-SEO, por lo que estoy muy ilusionada. Éste es sólo el principio del camino que recorreré hacia un indefinible futuro que, como ha hecho hasta ahora, se alejará y variará con cada paso que dé.

Lo vivido hasta ahora, me ha hecho sentir interés además, por temas sociales, por nuevas tecnologías, por música, por sostenibilidad, relaciones internacionales y un gran etcétera en continua expansión.